«Oda a la alegría» (An die Freude) es uno de los poemas más famosos de la historia de la literatura alemana. Fue escrito en el verano de 1785 por Friedrich Schiller y, a lo largo de los siglos, evolucionó de un ardiente himno a la amistad a un símbolo global de paz, libertad y fraternidad de la humanidad.
1. Origen y trasfondo
Lugar de creación: Schiller escribió la primera versión del poema entre mayo y mediados de septiembre de 1785 en Gohlis, cerca de Leipzig. Se alojaba allí con su editor Georg Joachim Göschen y trabajaba paralelamente en su famoso drama Don Carlos.
Inspiración: La oda fue una expresión de profunda gratitud. Estaba dedicada al íntimo amigo y mecenas de Schiller, Christian Gottfried Körner, cuyo generoso apoyo había salvado al poeta de una grave crisis financiera y personal.
Publicación: El poema apareció por primera vez en 1786 en la revista Thalia de Schiller. En 1808 se publicó una versión ligeramente modificada y revisada póstumamente. En esta versión se cambiaron dos versos de la primera estrofa (de «los mendigos se convierten en hermanos de príncipes» a «todos los hombres se vuelven hermanos») y se omitió la última estrofa.
2. El escepticismo posterior de Schiller
Aunque el poema fue un éxito sensacional entre el público, Schiller lo vio con ojos muy críticos en su vida posterior. En 1800, escribió en una carta a Körner que consideraba la oda un fracaso. Describió la obra como «ajena al mundo» y añadió que era «quizás valiosa para nosotros dos, pero no para el mundo, ni para el arte de la poesía». Opinaba que el poema era demasiado patético e imperfecto.
3. La musicalización de Ludwig van Beethoven
La oda alcanzó su fama mundial e inmortal gracias a Ludwig van Beethoven.
La 9.ª Sinfonía (1824): Beethoven integró el poema en 1824 en el cuarto movimiento final de su 9.ª Sinfonía en re menor (op. 125).
Adaptación del texto: Beethoven no utilizó todo el texto de Schiller, sino que seleccionó estrofas específicas y las reorganizó. Además, añadió su propia introducción, cantada por un barítono solista: «¡Oh amigos, no estos tonos! Sino entonemos otros más agradables y llenos de alegría».
El Himno de Europa: En 1972, la melodía de Beethoven (sin el texto en alemán) fue declarada por el Consejo de Europa como su propio himno. En 1985, fue adoptada por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE como el himno oficial de la Unión Europea. Simboliza los valores de libertad, paz y solidaridad.
4. Significado cultural y uso histórico
La melodía ha sido utilizada en numerosos contextos históricos como canción de protesta o de libertad:
Rodesia: De 1974 a 1979, el himno nacional Rise, O Voices of Rhodesia se basó en la melodía de Beethoven.
Chile y China: Los manifestantes cantaron la canción durante la dictadura de Pinochet en Chile y la hicieron sonar en las protestas de la Plaza de Tiananmen en 1989 en Pekín.
Caída del Muro (1989): El día de Navidad tras la caída del Muro de Berlín, Leonard Bernstein dirigió una interpretación histórica en Berlín, en la que la palabra «Alegría» fue sustituida simbólicamente por «Libertad».
Cultura pop: Incluso en la cultura japonesa (donde la 9.ª Sinfonía se interpreta masivamente en diciembre como «Daiku») y en animes de fama mundial como Neon Genesis Evangelion (a través del personaje Kaworu Nagisa), la obra dejó una profunda huella.
5. Otras versiones musicales
Además de Beethoven, muchos otros compositores utilizaron el poema de Schiller como inspiración, entre ellos:
Franz Schubert (1815): Musicalizó el poema bajo el título An die Freude (D 189) como una canción para voz solista, coro y piano.
Pyotr Ilyich Tchaikovsky (1865): Compuso una cantata para solistas, coro y orquesta en traducción al ruso.
Johann Strauss II (1892): El vals ¡Abrazaos, millones! se basa en el famoso verso del estribillo de la oda.
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