Historia de la creación y contexto histórico del relato
«La noche antes de Navidad» es una de las obras más vibrantes y poéticas de Nikolái Vasílievich Gógol, incluida en el segundo volumen de su famoso ciclo «Veladas en un caserío cerca de Dikanka». Los investigadores difieren sobre la fecha exacta de su escritura, pero coinciden en que se sitúa entre 1830 y el invierno de 1831-1832. Esta obra inmortal vio la luz por primera vez a principios de 1832, cuando la imprenta de A. A. Pliushar en San Petersburgo publicó la colección bajo el seudónimo del ficticio editor, el apicultor Rudi Panko. El permiso de censura para su publicación se obtuvo el 31 de enero de 1832.
Cronológicamente, la acción del relato se enmarca en un episodio real y dramático de la historia rusa de finales del siglo XVIII: el reinado de la emperatriz Catalina II. La trama se desarrolla con el trasfondo de la última delegación de cosacos de Zaporozhia a San Petersburgo, que tuvo lugar en 1775. Esta visita estuvo directamente relacionada con la labor de la Comisión estatal para la abolición de la Sich de Zaporozhia, lo que otorga a la narrativa fantástico-romántica de Gógol una verosimilitud histórica tangible.
Desarrollo de la trama y aventuras del herrero Vakula
Los acontecimientos de la obra ocurren en la aldea ucraniana de Dikanka durante la noche de Navidad. Aprovechando el alboroto festivo, un demonio revolotea por el cielo, roba la luna y se la guarda en el bolsillo. Con la oscuridad y la ventisca repentinas, el demonio espera retener en casa al rico cosaco Korniy Chub, invitado a casa del diácono para la cena de Nochebuena. El maligno hace esto por venganza contra el hijo de Chub, el piadoso herrero Vakula, quien pintó en la pared de la iglesia un cuadro del Juicio Final donde representó al demonio siendo golpeado vergonzosamente.
A pesar del mal tiempo, Chub sale de casa. A su játchina (choza) acude el enamorado Vakula para ver a la bella Oksana, hija de Chub; sin embargo, la orgullosa joven solo se burla de sus sentimientos. Cuando llegan las amigas de Oksana, esta nota que una de ellas lleva unos «cherevichki» (botines) bordados en oro y declara públicamente que solo se casará con el herrero si este le consigue unos botines exactamente iguales a los que calza la propia zarina. Al mismo tiempo, la madre de Vakula, la emprendedora Soloja, recibe en casa a una serie de pretendientes: el demonio, el alcalde, el diácono y el propio Chub a su regreso. Intentando esconderse unos de otros, los invitados se ocultan sucesivamente en sacos de carbón vacíos. Vakula, al regresar y sin sospechar del contenido vivo, saca esos pesados sacos a la calle.
Desesperado por las crueles burlas de Oksana, Vakula decide ahogarse. Deja los sacos en la calle, donde más tarde los encuentran los aldeanos que cantan villancicos y se pelean por el botín inesperado, sacando de ellos al diácono, a Chub y al alcalde. El herrero, por su parte, busca la ayuda del cosaco Puzaty Patsyuk, que tiene fama de curandero y hechicero. Tras recibir la pista de que el demonio está sobre sus hombros, Vakula agarra hábilmente por la cola al diablo que salta del saco. Amenazándolo con la señal de la cruz, el herrero somete por completo a la fuerza maligna y le ordena que lo lleve a San Petersburgo, directamente al palacio de la zarina.
Una vez en la capital, Vakula se une a la delegación de cosacos y consigue una audiencia con Catalina II. Impresionado por el lujo del palacio, el ingenuo herrero se arrodilla ante la soberana y le pide sus botines. Conmovida por tal sinceridad, la emperatriz, en presencia del príncipe Potemkin y del escritor Fonvizin, ordena cumplir la petición y regala a Vakula los ansiados botines. Mientras tanto, en Dikanka, las mujeres del pueblo discuten sobre cómo murió Vakula, lo que hace que Oksana se arrepienta y se enamore perdidamente del herrero desaparecido. Vakula, que regresa sano y salvo, pide la mano de Oksana; Chub, seducido por los regalos y despechado por la traición de Soloja, da su bendición. Oksana acepta ser su esposa, confesando que está dispuesta a estar con él incluso sin los botines reales. El feliz Vakula forma una familia, decora su casa con colores brillantes y, en la iglesia, pinta a un demonio tan repugnante que todos los feligreses que pasan por allí escupen hacia él con desprecio.
Alusiones religiosas y legado cultural de la obra
El texto de «La noche antes de Navidad» está profundamente arraigado en la cultura cristiana y contiene alusiones directas a las vidas de los santos y a la iconografía ortodoxa. La escena en la que el herrero Vakula monta al demonio y lo obliga a volar a San Petersburgo remite claramente al famoso tema hagiográfico de San Juan de Nóvgorod, quien, según la tradición, sometió de igual manera a un demonio para que lo llevara a Jerusalén, al Santo Sepulcro. Otro momento simbólico importante ocurre tras el regreso de Vakula a su aldea, cuando azota cruelmente al demonio con una vara. Este episodio evoca las imágenes de los primeros guerreros cristianos contra el mal: San Nikitas Besogon y la Gran Mártir Marina de Antioquía, representados tradicionalmente golpeando al diablo.
La rica imaginería, el color nacional y el increíble humor del relato de Gógol lo han convertido en una fuente inagotable de inspiración para los artistas. La obra ha sido la base de numerosas adaptaciones musicales y cinematográficas clásicas. En el teatro musical, el relato cobró vida gracias a las óperas de Nikolái Lysenko («Noche de Navidad»), Piotr Chaikovski («El herrero Vakula», más tarde reelaborada como «Los botines») y Nikolái Rimski-Kórsakov («La noche antes de Navidad»).
La historia de las interpretaciones cinematográficas comenzó en los albores del cine con la película muda de Vladislav Starevich en 1913. En la época soviética se crearon obras maestras como el largometraje de animación de 1951 y el legendario cuento de hadas del director Alexander Rou «Veladas en un caserío cerca de Dikanka» (1961), que se convirtió en un clásico de la televisión navideña. Más tarde aparecieron nuevas versiones animadas y, a finales de siglo, en 2001, se realizó una popular comedia musical ruso-ucraniana dirigida por Semión Gorov, confirmando la popularidad y relevancia inmortales de los personajes de Gógol.
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