Myricae es la primera gran colección poética de Giovanni Pascoli y una de las obras más importantes de la poesía italiana moderna. Publicada inicialmente en 1891 con solo veintidós composiciones, la colección fue ampliada en varias ocasiones hasta la edición definitiva de 1903, que incluía 156 poemas.
El título deriva de un verso de las Bucólicas de Virgilio: «non omnes arbusta iuvant humilesque myricae», es decir, “no a todos gustan los arbustos y los humildes tamariscos”. Pascoli elige deliberadamente esta referencia para declarar su propia poética: no una poesía heroica o celebrativa, sino una poesía de las “pequeñas cosas”, de los objetos humildes, de los paisajes cotidianos y de los detalles aparentemente insignificantes de la vida campesina.
La colección está dedicada al padre del poeta, Ruggero Pascoli, asesinado cuando Giovanni era todavía un niño. De este trauma nace gran parte del universo poético pascoliano: el dolor familiar, el sentimiento de pérdida, el miedo al mundo exterior y la necesidad de refugiarse en el “nido” doméstico. Tras las imágenes serenas del campo se esconde, de hecho, una continua inquietud existencial. La naturaleza nunca es solo descripción realista: se convierte en símbolo de misterio, muerte, memoria y soledad.
Los poemas de Myricae narran:
la sucesión de las estaciones;
la vida en el campo;
el trabajo campesino;
los animales, sobre todo pájaros e insectos;
los sonidos de la naturaleza;
las atmósferas nocturnas;
el recuerdo obsesivo de los muertos.
Entre las composiciones más célebres de la colección se encuentran:
Lavandare
X Agosto
Novembre
L’assiuolo
Temporale
Il lampo
Il tuono
En estos poemas Pascoli renueva profundamente el lenguaje poético italiano. La sintaxis se fragmenta, las frases se vuelven breves y musicales, mientras adquieren gran importancia:
las onomatopeyas;
las aliteraciones;
las pausas repentinas;
las imágenes simbólicas;
las resonancias sonoras.
La influencia del simbolismo francés de Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé es evidente, pero Pascoli desarrolla un estilo personal basado en la musicalidad y en la evocación más que en la narración.
La naturaleza en Myricae aparece a menudo frágil, misteriosa e inquieta. Una tormenta, el canto de un ave nocturna o el sonido lejano de una campana se convierten en señales de algo invisible e indescifrable. Es aquí donde emerge la poética del “fanciullino” (el niño pequeño): el poeta conserva en su interior una mirada infantil capaz de asombrarse ante las cosas más sencillas y de captar su significado oculto.
Con Myricae, Pascoli rompe definitivamente con la tradición retórica y solemne de la poesía italiana del siglo XIX. Su poesía no celebra héroes ni hazañas históricas, sino que transforma el mundo cotidiano en experiencia interior y simbólica. Por ello, la colección es considerada uno de los textos fundamentales del Decadentismo italiano y del nacimiento de la poesía moderna en Italia.
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